El futuro de Chávez, un dilema para toda América latina

Caracas.- Hugo Chávez ha jugado en el tablero del ajedrez mundial como nunca antes lo hizo un líder del Tercer Mundo. Apoyado en su verbo insurgente e inagotable y con unas arcas rebosantes, procedentes del petróleo, el líder revolucionario exportó su socialismo del siglo XXI moviendo piezas sin descanso. Compró algunas, enamoró a otras.

Eduardo Galeano, uno de sus escritores favoritos, escribió hace mucho tiempo que América latina tiene abiertas sus venas. Y por ellas navegó Chávez para imponer su revolución. No importaba el precio. La oferta contenía ingredientes para todos los públicos: los ideales panamericanos de Simón Bolívar unidos a los sueños revolucionarios del Che, bajo la estrategia de Fidel Castro y con el liderazgo del comandante golpista y su poderosa, y muy generosa, chequera de petrodólares. El dinero gastado en su ejecución, apuntado en rojo por la oposición, es multimillonario: 69.940 millones en "regalos hasta 2011".

El próximo combate revolucionario, tanto de Chávez como de los aliados que se han beneficiado de su "solidaridad", tiene fecha: 7 de octubre. "El mundo sabe que aquí, en Venezuela, se libra una batalla, de la cual depende en buena manera el futuro de la humanidad." El rey de la hipérbole tiene, en esta ocasión, parte de razón. Su rival, Henrique Capriles, ya dejó en claro cuál será su primera medida: "Desde 2013, no va a salir de Venezuela un solo barril de petróleo regalado a otros países. Chávez sólo busca apoyo político con sus petrodólares".

El jaque de Capriles es la jugada más esperada por la oposición en la última década. Una de sus señas de identidad. "Sólo en 2011, Venezuela dejó de percibir cerca de 7000 millones en exportaciones a cuenta del petróleo entregado en condiciones especiales", enfatiza Capriles, quien calculó que con ese dinero el gobierno habría entregado a su pueblo 440.000 casas, 2100 escuelas o 500 hospitales.

¿Qué pasaría en estos países aliados si Capriles derrota a Chávez? "Chávez tiene dos clases de aliados: los comprometidos ideológicamente en el ALBA y los aliados económicos, en torno a PetroCaribe. Los acuerdos con estos últimos serán revisados y renegociados. Venezuela mantiene programas de cooperación desde Carlos Andrés Pérez. Capriles tampoco los va a dejar colgados de la brocha", asegura Adolfo Salgueiro, catedrático de la Universidad Central de Venezuela.

¿Qué sucedería con los socios del ALBA? "Se verán afectados con seriedad", añade Salgueiro. "Si pierde Chávez, el ALBA desaparece", remata el analista ecuatoriano Martín Pallares.

Una radiografía urgente sobre los aliados descubre realidades diferentes. Empezando por Cuba, país acostumbrado a sobrevivir haciendo cabriolas en el alambre económico. "Más llorarán los castristas en Cuba que los chavistas en Venezuela cuando Capriles presida el gobierno opositor", vaticina Carlos Berrizbeitia, diputado opositor que investiga los gastos de Chávez. "Venezuela exporta 120.000 barriles diarios de petróleo a Cuba en condiciones óptimas: menos del 3% de interés, con tres años de demora y pagando con el trabajo de los médicos. Y la posibilidad de revender el crudo. Más de 20.000 millones en regalos en una sola década", resume.

La caída de la Unión Soviética fue una pesadilla para los cubanos. "Por eso Cuba se está preparando para ver cómo abre el paracaídas", dice Salgueiro. Una reciente gira de Raúl Castro por China y Rusia confirmó que La Habana no espera de brazos cruzados.

El ingreso al Mercosur

En Cuba la derrota de Chávez sería un terremoto. ¿Y en Nicaragua? Un huracán. Analistas del país centroamericano coinciden en que la supervivencia política del orteguismo depende de Chávez. No sólo en el ámbito económico, donde los 510 millones de dólares entregados en 2010 a través del ALBA sirvieron para dar una paga extra de 30 dólares a los funcionarios, entregar techos de zinc a los pobres, repartir tierras, poner en marcha la bolsa solidaria y modernizar las plantas eléctricas. Managua recibió 7517 millones de dólares desde el regreso de Ortega al poder.

Además, Nicaragua ha instalado un entramado ideológico a imagen y semejanza del chavismo: apología del líder, comités populares y la consolidación de un pequeño imperio mediático controlado por los hijos de Ortega.

"Pero si no me votan, el dinero se va", advirtió Ortega antes de las elecciones del año pasado. Venezuela sólo reclama el 50% del monto del petróleo, a cambio de alimentos; la otra mitad queda en una deuda a 25 años.

Los otros dos grandes aliados, Bolivia y Ecuador, sufrirían menos problemas económicos. "Lo máximo que puede pasar en Ecuador es que el programa de crudo por combustible se caiga", sostiene Martín Pallares. "El efecto sería más bien político. Y simbólico: el efecto psicológico de ver caer al campeón del socialismo del siglo XXI despertaría la sensación de que Correa no es invencible", añade el analista ecuatoriano, a pocos meses de las presidenciales de su país.

En Bolivia ya no se vive con urgencia. Pasaron los tiempos en los que Chávez, tras ayudar a Evo Morales a encaramarse al poder, le regaló dos helicópteros, casas prefabricadas, vehículos para la policía, 170 ambulancias, una planta termoeléctrica y varias emisoras para montar el Aló Presidente desde el Altiplano. "Bolivia creció, no es tan dependiente económicamente" gracias al gas y al petróleo, sostiene Salgueiro.

El ALBA en apuros. ¿Y el Mercosur? "Capriles decidió crear una comisión que evaluará la permanencia de Venezuela tras su entrada por la puerta trasera", supo LA NACION de fuentes cercanas al candidato. La decisión, que no se ha hecho pública, busca la mejor forma de inserción de Venezuela en el mecanismo regional.

Las relaciones con Asunción se recuperarían tras las elecciones paraguayas del año que viene. "Con Brasil y Uruguay no hay ningún problema", constataron las mismas fuentes.

Diez claves decisivas para el 7 de Octubre

Chávez va a la cabeza, pero su ventaja sobre Capriles se achica. Así el tramo final de la campaña promete ser apasionante; varios factores pueden definirla

1. Chávez

Hugo Chávez, campeón electoral de América latina, se enfrenta a su cuarta elección presidencial con menos apariciones públicas, sólo cuatro mítines en el último mes, y mayor presencia en sus medios.

2. El cambio

Henrique Capriles ha recorrido más de 200 pueblos en su campaña contra reloj. Llena todos los lugares y se atreve a visitar feudos chavistas. Su apuesta: lo nuevo contra lo viejo.

3. El enigma

Las "desapariciones" de Chávez reavivan el fantasma del cáncer, pese a que el presidente aseguró, al principio de la campaña, que estaba "libre" de la enfermedad.

4. Imparcialidad

El Consejo Nacional Electoral intentó prohibir, sin éxito, el uso de la gorra tricolor (con los colores de la bandera venezolana) que lleva habitualmente Capriles. En cambio, es absolutamente permisivo con el oficialismo.

5. El miedo

La victoria opositora podría derivar en "hasta una guerra civil", amenazó Chávez. La vieja táctica del miedo (yo o el caos), dirigida sobre todo a los 3 millones de empleados públicos.

6. Indecisos

El 20% de indecisos decidirá las elecciones. Y entre ellos la clase media, que Chávez corteja ahora incluso ofreciéndoles viviendas.

7. La cadena

El uso y abuso de las cadenas presidenciales, convertidas en verdaderos mítines presidenciales, se erigen en el principal activo del oficialismo.

8. Malas noticias

Empezó con la matanza de Yare y acabó con la catarata de insultos de Chávez contra Capriles, incluyendo la tragedia en la refinería de Amuay. Las peores 15 días electorales de la vida de Chávez. Fue en agosto.

9. La estrategia

La ofensiva de Chávez incluye la recuperación de su viejo comandante del amor en un lado bueno de la balanza. En el otro, la guerra sucia contra Capriles: documentos falsos, oscuros políticos saltando de bando...

10. Las encuestas

Chávez mantiene la cabeza, pero Capriles se le acerca día tras día. La guerra de las encuestas confunde: algunos sondeos le otorgan a Chávez hasta un 20% de ventaja; otros dan la victoria a su rival. Sin embargo, todo indica que Venezuela vivirá el mes más apasionante de su vida electoral.

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