Chávez llega a Cuba para ser operado de tumor

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CARACAS (AP) — El presidente venezolano Hugo Chávez confirmó la noche del viernes su arribo a Cuba, donde será sometido a una intervención para extirparle un tumor posiblemente canceroso.

El propio Chávez dio algunos detalles de sus próximos pasos en una conversación telefónica con Vanessa Davis, presentadora del programa nocturno de entrevistas en la televisión estatal venezolana, a las 21.40 horas (2215 GMT).

Poco después de su llegada a la isla caribeña, Chávez comentó "venimos llegando, quería sólo saludarlos, aterrizamos sin novedad después de un viaje bonito, sabroso y donde descansamos un poco".

"Aquí estamos llenos de fe y de esperanza. Estuve con Raúl (Castro) conversando un rato y ahora voy a ver a los médicos", indicó.

"Mañana, el fin de semana, van hacer estudios, exámenes y los preparativos para la intervención quirúrgica... tengo fe que todo va a salir bien", manifestó el gobernante de 57 años.

Chávez prometió mantener informados a los venezolanos y anunció que designó como portavoz a la ministra de Salud Eugenia Sader.

"Eugenia Sader va a ser mi vocera para anunciar a Venezuela, y al mundo pues, cuando haya que anunciar algunos detalles sobre la marcha de todo el tratamiento, la intervención; pero bueno, voy a descansar un poco Vanessa y mañana es un día de evaluaciones, exámenes y los preparativos correspondientes", señaló.

"Tengo la certeza que vamos a derrotar esta adversidad como hemos derrotado muchas otras", insistió.

El presidente relató que se llevó una caja de libros para mantener ocupada la mente sobre los más variados temas, entre ellos uno que leyó en su juventud, "El poder está en usted" del autor Claude Bristol. "Es un libro sobre el poder de la voluntad, a mí me ayudó mucho".

Chávez partió desde la terminal aérea de Maiquetía, a 25 kilómetros de Caracas, al final de la tarde en un viaje que él mismo consideró una de las batallas más difíciles en su vida.

Sin embargo, Chávez y su gobierno se esforzaron por mostrarse alegres y en el camino desde el palacio de Miraflores hacia el aeropuerto el mandatario encabezó una caravana en una camioneta con una abertura en el techo desde la que saludó a cientos de simpatizantes agrupados en algunos puntos del recorrido que le lanzaron rosas, margaritas y soltaron al cielo globos azules y amarillos y pequeñas lluvias de confeti.

"Llamo a la unidad del pueblo... unidad, unidad, unidad", aseguró Chávez en el aeropuerto. Poco antes, en la casa de gobierno, había dicho que sus simpatizantes debían estar unidos ante "esa burguesía apátrida".

Agregó que "les vamos a demostrar este año que sean cuales fueren las dificultades, y lo digo desde mis entrañas, con cáncer o sin cáncer... llueva, truene o relampaguee... nada ni nadie podrá evitar la nueva gran victoria patriota del 7 de octubre" cuando se realizarán los comicios en los que aspira a ser reelecto por tercera vez desde que ganó su primer mandato en 1998.

Aunque la despedida, que como muchas otras demostraciones fue organizada por el propio gobierno, estuvo cargada de emotividad, no fue tan masiva como en otras oportunidades.

La despedida fue "una exageración terrible, lo llevaban por aquí, lo levaban por allá. No es la primera vez que se va y tampoco es la primera vez que se va a operar, hasta por su propia salud debía irse tranquilito", dijo Fátima Abreu, una vendedora de alimentos de 47 años, en el centro de la ciudad.

"Esté sano o enfermo siempre está en campaña, no hay derecho que de algo tan grave (el cáncer), se haga una fiesta, una comparsa de carnaval como ésta", se quejó Manuel Fonseca, un empleado administrativo de 35 años.

No se ha informado cuándo regresaría el presidente a Venezuela.

Chávez, quien viajó con sus tres hijas Rosa Virginia, María Gabriela y Rosinés, sólo ha dicho que sería operado en los primeros días de la próxima semana de una "lesión" de dos centímetros que apareció en el mismo sitio donde le extirparon un tumor canceroso en junio del año pasado en Cuba.

Médicos consultados por The Associated Press explicaron que la reaparición de una lesión en el mismo sitio a menos de un año de la primera intervención no es una señal positiva de recuperación porque significa que persiste el padecimiento.

Aunque la condición clínica del jefe de Estado es poco clara y nunca se ha informado el sitio exacto del tumor, tanto Chávez como sus cercanos colaboradores insisten en que estará bien para los comicios de octubre.

Desde que Chávez reveló este lunes que debía ser operado nuevamente, el discurso oficial se ha centrado en que una victoria electoral de la oposición significaría un "retroceso" y que incluso podría haber violencia callejera.

En la oposición "no se han dado cuenta de que quien debería estar más preocupado por la enfermedad del presidente son ellos, porque lo que ocurriría aquí en Venezuela sin el comandante Chávez, bueno, yo creo que no hay forma de predecirlo", dijo temprano el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, un teniente retirado del ejército que acompañó a Chávez en su intentona golpista en febrero de 1992.

En declaraciones a la televisora estatal, Cabello explicó que ante una ausencia total del jefe de Estado "el pueblo en la calle no va a retroceder ni un milímetro, ni un milímetro lo que se ha logrado en estos 13 años" de gobierno de Chávez.

Centenares de personas con franelas rojas, banderas venezolanas y flores se apostaron en varios puntos de una avenida del oeste de la capital para despedir al mandatario.

Al grito de "Pa'lante comandante" los seguidores saludaban a Chávez que desde la camioneta lanzaba besos mientras era golpeado en el rostro por algunas flores que le arrojaban. Una caravana de más de una decena de vehículos en el que iban algunos ministros acompañó el vehículo presidencial.

En un instante del recorrido Chávez se secó el sudor y luego lanzó el pañuelo a sus seguidores que se lanzaban hacia el vehículo presidencial para saludarlo e intentar tocarlo mientras eran contenidos por una decena de miembros de la seguridad presidencial

"Estoy aquí para apoyar a nuestro presidente. En honor al presidente", dijo Khaterine Viña, un ama de casa de 29 años, mientras levantaba con su mano derecha una bandera venezolana y un ramo de flores silvestres amarillas.

"El va a salir de eso. Tiene que seguir con nosotros", comentó Viña, beneficiaria de un programa social del gobierno que ayuda a madres pobres.

Gregoria Gerome, una jubilada de 67 años, que desde su silla de ruedas aguardó en una de las aceras de la avenida para ver pasar a Chávez, confió que "Dios lo va a curar y nos lo va a traer porque él es el único que nos puede ayudar".

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El corresponsal de The Associated Press en Caracas Jorge Rueda contribuyó con esta información.

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