Resuelto el misterio de la “larva monstruosa”

Imagen de la "larva monstruosa". Cortesía de Darryl L. FelderPor José de Toledo - En Biología, hay algunos misterios que los especialistas son incapaces de resolver. Uno de ellos tenía como protagonista a la "larva monstruosa", la forma juvenil de algún tipo de crustáceo desconocido. Durante más de 180 años se ha conocido a esta larva, que incluso tiene su propio nombre científico, pero se desconocía cuál era su forma adulta. Hasta la reciente publicación de un artículo en la revista Ecology and Evolution.

Un equipo de investigación de la Universidad George Washington ha podido relacionar este misterio, la larva monstruo o Cerataspis montrosa con una especie de langostino, Plesiopenaeus armatus. Para demostrar esto han comparado el ADN de larvas y adultos, y han podido comprobar que son iguales.

Comparativa entre la larva y el adulto. Cortesía de Darryl L. Felder

Un detalle importante que hay que explicar es que esta larva tenga nombre científico, Cerataspis montrosa. Para darle nombre a una especie tiene que pasar un proceso de descripción, en el que se explica con mucho detalle la anatomía, la biología y la ecología de este nuevo organismo. Y para ello, hace falta conocer todas las fases por la que pasa a lo largo de su vida. Es decir, que si se sabe que es una larva, no basta sólo con esta para hacer la descripción.

Entonces, ¿por qué en este caso se le dio nombre científico? Porque era relativamente habitual. Esta larva aparece en muchas ocasiones en el contenido estomacal de muchos peces y delfines que se alimentan de ella. Y por tanto, hacía falta ponerle un nombre. No bastaba con el "cariñoso" término de larva monstruosa.

Pero el hecho de que tuviese nombre no hizo que se dejase de buscar a su forma adulta. El problema es que, en los crustáceos, las formas larvarias y los adultos son muy distintos. En este caso, los juveniles tienen una cubierta muy gruesa, un cuerpo muy grueso, unos colores rosados muy llamativos y unas mandíbulas con muchos ornamentos. Por el contrario, los adultos son poco más que un langostino típico, de color rojo y muy delgado.

Una vez que se ha podido relacionar adultos y larvas, se puede empezar a conocer mucho mejor la biología y la ecología de la especie. También se podrá estudiar su distribución geográfica, en qué lugares cría y se reproduce, y qué importancia tiene como alimento para distintas especies de peces y mamíferos marinos, algunas de ellas en peligro de extinción.

Fuente: Yahoo! España
Resuelto el misterio de la "larva monstruosa"

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