Ciencia bruja

La bomba atómica no nos salvará del asteroide del fin del mundo

Bruce Willis, en ArmageddonBruce Willis, en Armageddon

Hay artículos científicos tan aburridos que uno se pregunta quiénes lo leerán. No es el caso del paper publicado en Journal of Physics Special Topics, "¿Puede Bruce Willis salvar el mundo?" (Could Bruce Willis Save the World?, por A., G. Brown, B. Hall y S. Turner). Lo menos aburrido del trabajo es su título, que alude al argumento de la película Armageddon (Michael Bay, 1998). Los autores de la nota, un grupo de estudiantes avanzados de Física de la Universidad de Leicester, Inglaterra, se preguntan si hacer estallar una bomba nuclear, el método usado por la NASA en la ficción, servirá o no para cascar como un huevo y desviar a un asteroide "del tamaño de Texas" que en 18 días colisionará contra la Tierra.

Brown, Hall y Turner concluyeron que ni el mejor perforador de pozos de petróleo del mundo, en este caso Harry S. Stamper (Willis), evitaría la catástrofe insertando una bomba dentro de la roca. "La conclusión es sencilla", escriben. "Nuestro actual nivel tecnológico no es ni cercanamente suficiente para proteger a la Tierra de un asteroide semejante". Los estudiantes aclaran que esto no significa resignarse a que un cuerpo celeste suficientemente grande destruya la Tierra. "Se han sugerido métodos más factibles", escriben.

Los autores han calculado que hace falta una bomba atómica 1.000 millones de veces más potente que la llamada bomba del Zar, o Gran Iván, para hacer explotar un asteroide de 1.000 kilómetros de diámetro acercándose a nuestro planeta a 10 km por segundo.

Para tener una idea de la potencia de la bomba soviética, el diámetro del hongo cuando explotó fue de 4,6 kilómetros (a diferencia de la que arrasó Nagasaki, que apenas tuvo 200 metros de diámetro). Sus efectos no fueron menos espeluznantes: la onda de choque destruyó vidrios gruesos a más de 900 km de la explosión, giró alrededor de la Tierra 3 veces y la energía térmica pudo causar quemaduras de tercer grado a una persona ubicada a 100 kilómetros de la explosión.

Remolcador gravitacional (NASA)Remolcador gravitacional (NASA)

TRACTOR GRAVITACIONAL
Para hacer explotar a un asteroide gigante como el de la hipótesis de Hollywood, entonces, es necesaria una bomba atómica 1.000 millones de veces más potente que la del Zar. Por eso, los autores del ensayo piensan que el sistema más efectivo para alejar al meteoro de su rumbo de colisión con la Tierra sería un remolcador gravitacional. En criollo, una suerte de "tractor" interplanetario que, en vez de hacer explotar o incluso rozar al hipotético asteroide, simplemente se aprovecha de la Ley de Gravedad para correrlo de su órbita. Es, en suma, una nave espacial de gran masa que usa la gravedad como un cable de remolque.
Para este propósito, Edward Lu y Stanley Love, del Centro Espacial Johnson de la NASA, diseñaron una nave eléctrico-nuclear de 20 toneladas. En la imagen vemos cómo consigue desplazar a un asteroide de 200 metros de diámetro de una manera súper sencilla: sólo necesita volar a su lado.

Esta tecnología supera al primer escollo cinematográfico: contra la hipótesis fantástica planteada en "Armageddon" (según la cual el asteroide está hecho de roca, sólo el 5% de los meteoritos son de metal sólido), Willis o cualquier otro candidato a salvar la humanidad no tendrá que ser experto en perforaciones; sobre todo porque en los asteroides no suele haber una superficie para perforar.

CREDIBILIDAD DEL APOCALIPSIS SEGÚN "ARMAGEDDON"
Estos muchachos nos son los únicos que encontraron serias fallas en el argumento de "Armageddon". Hay otros que no son para desestimar. Claro, es ficción. Pero la película ha contribuido a esparcir una falsa y estereotipada perspectiva de nuestras reales chances de sobrevivir a los NEOs (Near-Earth Objects), un campo dentro del NASA Jet Propulsion Laboratory dedicado a estudiar los asteroides cercanos a la Tierra cuyas órbitas son cercanas a la nuestra.

Bruce Willis y la ciencia ficciónBruce Willis y la ciencia ficción

Uno de los momentos críticos de la película ocurre cuando los astronautas que perforan la roca tropiezan con una peligrosa bolsa de "gas". En la Tierra, las bolsas de gas o petróleo se forman gracias a los restos orgánicos procedente de eras prehistóricas. ¿Acaso un asteroide almacena restos orgánicos? Difícil. Este gas no se relaciona con el emitido por los cometas, provocado por la evaporación de hielo al aproximarse al sol. "El asteroide, a su vez, es demasiado grande e irregular, motivo por el cual su forma debería ser esférica, por efecto de la propia gravedad", nos revela el autor del sitio especializado en pifiadas científicas Mala ciencia.

Llegar a un veredicto, entonces, es fácil. Se reduce a tres palabras: "Lo siento, Bruce".

Como sea, un impacto capaz de causar la extinción masiva de una especie no sucede desde hace 65 millones de años. Aunque es mínimo, el riesgo existe. Y hay que ocuparse de conjurarlo. Como dijo Phil Plait, el simpático astrónomo y divulgador científico de Bad Astronomy, la manera más segura para protegernos es "mover" al asteroide a una órbita segura. Y que con el "puñetazo" de una nave de 2 toneladas alcanza. En TEDxBoulder Plait explicó que disponemos de una tecnología más segura que la plegaria para evitar que nos caiga encima una hebilla del cinturón de asteroides. "No tenemos que esperar a que nos suceda lo mismo que a los dinosaurios. Nuestra diferencia con ellos —dijo— es que tenemos un programa espacial".

Plait agregó luego que, a diferencia de los dinosaurios, "podemos votar para cambiar el futuro". Unas contenidas risitas de incredulidad pusieron punto final al encuentro.

Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4

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