España no tiene prisa en recurrir a los fondos de emergencia europeos y sólo lo hará cuando tenga garantías de que no le exigirán nuevas condiciones, pero la presión crece entre sus socios de la zona euro y los mercados, que creen que un rescate suave es inevitable.
El presidente del Gobierno Mariano "Rajoy está recibiendo una gran presión de todas partes para pedir un rescate, pero él no va a hacerlo hasta tener la garantía de que nadie le exija nuevas condiciones a cambio", dijo una fuente europea.
Rajoy "no quiere acelerar las cosas y espera el análisis de la Comisión" Europea (CE) sobre el programa presupuestario para 2013-2014 que España envió el viernes a Bruselas para alcanzar la meta del déficit de menos del 3% del PIB en 2014. "Si la Comisión considera que el plan presupuestario es satisfactorio, no habrá necesidad de condiciones adicionales", precisó. "Y esto es lo que Rajoy quiere escuchar", agregó.
Bruselas espera que el Gobierno español reduzca el déficit público a un 6,3% del PIB este año, desde el 8,9% de 2011, para poder alcanzar la meta de déficit del 2,8% en 2014. Según el proyecto de presupuesto divulgado el viernes por el Gobierno de Rajoy, España prevé ajustes de 102.000 millones de euros hasta finales de 2014, incluyendo el plan de austeridad de 65.000 millones anunciado en julio.
Estos ajustes incluyen ingresos estimados en 35.000 millones de euros por la subida del IVA a partir del 1 de septiembre, así como recortes en el sector público y en los presupuestos autonómicos de salud y educación.
El Gobierno español presentó el presupuesto con tres días de retraso sobre el plazo que le había fijado la Comisión Europea, que le ha dado a España un año más, hasta 2014, para reducir el déficit a menos del 3%.
Pero según fuentes europeas, esta fue una jugada "estratégica" de Rajoy. El jefe del Ejecutivo "quiso esperar hasta conocer las declaraciones" que el jueves hizo el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El BCE anunció que está dispuesto a intervenir, es decir, a comprar deuda de los países de la zona euro en el mercado secundario, si los Estados en problemas piden formalmente la ayuda, esto es, si se comprometen a cumplir con las estrictas contrapartidas que la institución monetaria les exigirá a cambio.
El jefe del BCE, encargado de velar por la estabilidad de la moneda única, indicó además que está dispuesto a tomar "medidas no convencionales". Rajoy quiere conocer cuáles son esas medidas. "Y entonces, a la vista de las circunstancias, tomaremos una u otra decisión", afirmó el viernes.
España, que ha recibido un crédito de la Eurozona de hasta 100.000 millones de euros para sanear su banca tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, quiere evitar a toda costa más ajustes, en un contexto de recesión y un desempleo récord del 25%. Y sobre todo Rajoy, cuya popularidad cayó drásticamente tras más de siete meses de gobierno, no quiere tocar las pensiones en 2013.
A pesar de que la primera reacción a las palabras de Draghi fue negativa, con la prima de riesgo -diferencia que paga el bono a 10 años con respecto el alemán- otra vez disparada por encima de los 600 puntos, desde el viernes la tendencia es a la baja.
"Rajoy considera que ya ha hecho lo necesario", consideró un responsable europeo. "España puede estar tranquila hasta el otoño, cuando debe refinanciar vencimientos de su deuda. La prima de riesgo bajó tras las declaraciones de Draghi...Nada obliga a Rajoy a dar el paso, al menos de momento", opinó.
Pero Draghi también puso a Rajoy en una difícil encrucijada. O recurre al fondo de ayuda y firma un nuevo Memorando de Entendimiento para un rescate blando, o tendrá que enfrentarse a la posibilidad de tener que pedir un rescate completo, siguiendo los pasos de Grecia, Portugal o Irlanda.
Los inversores ya dan por hecho que España recurrirá a los fondos de emergencia europeos. La Bolsa de Madrid volvió a registrar una fuerte subida este martes (2,23%) por tercer día consecutivo, descontando esta posibilidad.
Pero, de momento, Rajoy se encuentra de vacaciones en Galicia. "Rajoy demorará el pedido lo máximo posible. Es además una cuestión de orgullo", opinó la fuente europea.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en una rueda de prensa el viernes 3 de agosto en el palacio de La Moncloa de Madrid en la que dijo que España esperará a conocer las condiciones impuestas por el BCE a cambio de la compra de deuda soberana para decidir si solicita un rescate.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, el pasado 9 de julio en Bruselas. España no tiene prisa en recurrir a los fondos de emergencia europeos y sólo lo hará cuando tenga garantías de que no le exigirán nuevas condiciones, pero la presión crece entre sus socios de la zona euro y los mercados, que creen que un rescate suave es inevitable.



