RIO GALLEGOS.- Hay heridas que no terminan de cerrar. Así se podría resumir la crisis política que atraviesa Santa Cruz y que quedó expuesta en todo el país con la huelga policial que se mantuvo durante casi tres semanas.
Desde que el 29 de diciembre se frustró la reforma de la ley jubilatoria ordenada por la Nación y una batahola de violencia sacudió las calles de Río Gallegos, el gobernador Daniel Peralta navega en mares de soledad política. Mientras tanto, asoma la candidatura de Máximo Kirchner a diputado nacional, una carta que garantizaría el triunfo oficialista.
En diciembre, Peralta había enviado a la Legislatura un paquete de medidas de ajuste económico que tenían como eje una postergada reforma previsional para equiparar la edad jubilatoria con la nacional. Dos funcionarios de la Anses llegaron desde Buenos Aires con el proyecto en mano, y los diputados de La Cámpora Mauricio Gómez Bull y Matías Bessi fueron quienes llevaban la voz de la reforma. Peralta aceptaba en silencio y operaba para que se aprobara. La propuesta generó no sólo la reacción de los gremios estatales, sino también la fractura del bloque del Frente para la Victoria, y dejó a Peralta al borde la renuncia.
La sesión nunca se hizo, la revuelta en la calle terminó con heridos y una violencia inusitada. Los diputados huyeron por la puerta de atrás de la Legislatura. Mientras tanto, los jóvenes de La Cámpora anunciaban que se iban del gobierno local y, en una dura solicitada, responsabilizaban a Peralta de desgobierno, corrupción y de haber gastado los fondos del exterior que había dejado Néstor Kirchner. Desde entonces, nada es fácil para el gobernador. Hoy hay 12 de los 22 diputados del Frente para la Victoria que le traban proyectos. Cuatro intendentes díscolos están distanciados del gobernador. "No nos manda fondos y no nos deja gobernar; se encerró tanto que se mordió la cola", denuncia uno de ellos.
Los 14 intendentes de la provincia se reunieron con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, que les prometió enviar fondos para obras que no pasarán por la provincia.
Desde la muerte de Néstor Kirchner, el peronismo aquí sufre la falta de liderazgos.
El mapa atomizado se compone por un peronismo ortodoxo, representado por el intendente local, Raúl Cantín; el kirchnerismo variopinto, conformado por los viejos caciques de pueblo que conocieron a Kirchner mano a mano, representados Oscar Sandoval, de Los Antiguos, y José Córdoba, de Caleta Olivia, y La Cámpora, detrás de la cual asoma, aunque no lo acepten, Rudy Ulloa, el entrañable amigo de Kirchner. Aquí no hay demasiados indicios de que la relación con Máximo Kirchner no sea la de siempre: cercana y familiar.
El "peraltismo" es más una marca de familia que un espacio político propio: Hugo y Nélida Peralta, los padres del actual gobernador son sobrevivientes del isabelismo de los 70 y ahora militan por su hijo. Peralta sólo está seguro de que a él le responde su esposa, la diputada nacional Blanca Blanco. No logró en cinco años de gobierno conformar un espacio propio.
Los viejos amigos que hoy están en el gobierno nacional casi no le atienden el teléfono. "No habla con nadie", asegura un ex ministro de Peralta, hoy distanciado.
Ni el secretario de Seguridad, Sergio Berni, un funcionario a quien conoce desde siempre, quiso compartir con él una conferencia de prensa ni sacarse una foto durante su viaje a la provincia para encabezar el operativo de fuerzas federales que reemplazaron a los policías en huelga.
Fue Peralta quien impulsó en público la candidatura de Máximo, el hijo presidencial. La sorpresiva declaración esconde una estrategia de fondo: "Si Máximo es candidato, será su madre la que se ponga la campaña al hombro; deberán enviar fondos y también se frenará el constante hostigamiento de La Cámpora contra Peralta", evalúa un hombre del oficialismo.
El plan Máximo también le evita a Peralta el riesgo de ser el responsable de una eventual derrota como la de 2009, cuando él se puso al hombro la campaña y perdió ante el radical Eduardo Costa. Los Kirchner lo responsabilizaron de la derrota. "Estuvimos distraídos un ratito", fueron las palabras de Kirchner.
La crisis policial dejó a la vista que sus enviados no supieron mediar en la crisis policial. No se descartan futuros cambios de gabinete cuando la espuma de este conflicto inesperado se haya desvanecido.
Quién es quién
FERNANDO COTILLO
Vicegobernador
Está enfrentado con Peralta y tiene buena relación con Cristina Kirchner.
MAURICIO GÓMEZ BULL
Diputado provincial
Es uno de los principales referentes de La Cámpora. No apoya a Peralta.
JOSÉ CÓRDOBA
Intendente de Caleta Olivia
Es uno de los viejos caciques del interior desde la época de Kirchner.
BLANCA BLANCO
Diputada nacional
Es la esposa de Peralta. Es de los pocos dirigentes que le responden.


